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Flahstron Magazine

Domingo, 12 de febrero de 2006

PANORAMA DE LA ESCENA ECUATORIANA

Publicamos a continuación un fragmento de esta monografía de grado realizada sobre la escena rockera en el vecino país del Ecuador a manera de análisis, aproximaciones y conclusiones en la actualidad.

Por Alexandra Arroyo Avilés
lexyar@yahoo.com - onírica@rondador.com


El "Ecuador Rockero": un poco de historia

Si bien es cierto, este nuevo género musical afectó principalmente a las sociedades jóvenes norteamericanas y europeas. Sin embargo, el Ecuador no se quedó atrás. A inicios de los años 70`s el Hard Rock empezó a ganar adeptos. Los responsables de su difusión fueron grupos como Sueños de Brama, Mozzarella, Friendship y Luna Llena. Produjeron revueltas y protestas entre la sociedad conservadora de sus progenitores, pero al final lograron su objetivo de ampliar la visión musical de los jóvenes inundados del hastiante ye ye a go goque empezaba a desaparecer y que por necesidad debía ser reemplazado.

Grupos como Mutación, Post Mortem y Blaze difundieron su gusto al Heavy Metal y Thrash. Fue durante esta época, que apareció en el ámbito radial el primer programa de Rock, transmitido en Radio Pichincha como "romper falsos mitos" y conducido por Carlos Sánchez Montoya. Este programa se encargó de difundir música de grupos nacionales e internacionales de rock, haciendo hincapié en su diferenciación de otros géneros que en ese tiempo eran calificados erróneamente como rock y tratando de abrir más horizontes hacia la apreciación de otras tendencias o estilos de este género. Como todo lo nuevo, fue rechazado al principio pero poco a poco fue reuniendo fanáticos y logrando aceptación.

El Rock en el Ecuador: contracultura juvenil

Como todo género de música comercial o no comercial, el rock tiene la finalidad de "ayudarnos a expresar nuestra inconformidad y desilusión con el sistema", como señala Cristian, ambateño, 20 años.

Así como los jóvenes de los años 40 encontraban en el tango libertad de acción, los de los 70’s encontraron en la música latinoamericana y trova cubana la libertad de pensamiento que anhelaban. De la misma manera, muchos jóvenes ecuatorianos en la actualidad siguen al rock como medio fundamental para expresar su rebeldía contra la sociedad corrupta y represiva de hoy. Se identifican con un movimiento contracultural, subcultural o en inglés, underground: "Se trata de toda aquella actividad cultural realizada al margen de la cultura oficial y de los mecanismos tradicionales de difusión(...) Los rockeros como colectivo, manifiestan una postura contestataria frente a la represión proveniente del poder."

Según el sociólogo Gaitán Villavicencio, la cultura oficial es todo aquello representado por el Estado y sus instituciones más la generación de los padres. La música es el medio preferido de expresión de la contracultura. En una opinión más directa, tomada al azar en un concierto de rock, los jóvenes dicen seguir a este movimiento por su identificación con la ideología de cambio de mentalidad, protesta contra la sociedad, libertad de expresión, deseo de diferenciarse de las masas y hasta simple deseo de perfeccionar su estilo musical y hacer amigos.


Muchos ecuatorianos no están familiarizados con este movimiento subterráneo lo cual es a veces conveniente para mantener su misterio y tener derecho a "seleccionar" a los verdaderos seguidores, quienes se enteran de las movidas únicamente al estar estrechamente vinculados con ellas. El hecho es que durante estos últimos años el Ecuador ha experimentado una verdadera explosión en este sentido, las bandas se multiplicaron y quienes ya tenían una trayectoria la consolidaron grabando cassettes o discos en búsqueda de una proyección a nivel internacional.

Los grupos ecuatorianos de rock

Según Omar Sotomayor, bajista de Ultratumba, grupo de Rock Nacional, "su música es de la calle, de los jóvenes rebeldes con causa, y a los jóvenes y a las calles regresarán." Como ya se señaló anteriormente, en los últimos años se ha producido un boom en cuanto a la cultura rock se refiere, dando paso a una mayor aceptación por parte de la sociedad en general en cuanto a difusión y organización de conciertos.


Los escenarios principales de este movimiento están en Quito, Guayaquil, Riobamba y Ambato, quienes tienen a su vez representantes que por ser como una familia unida por una misma causa (el rock) trabajan juntos en organización, promoción y conciertos en estas ciudades. "Formamos parte del otro lado, de una zona media oscura... Primero que nada por trabajar en algo en lo que ya nadie cree en este país", es la opinión de Paúl Segovia del grupo ecuatoriano Sal y Mileto.


La mayoría de los grupos aprovechan sus conciertos o entrevistas en cualquier medio de difusión para denunciar la falta de apoyo del gobierno y del pueblo en general hacia su empresa. Todas las bandas, de una u otra forma, han sido discriminadas en casas disqueras o en medios de comunicación para su promoción nacional o internacional. Sin embargo, aunque reducido, existe ya un mercado para este tipo de producciones, como lo constituye Subterra Records o Círculo Musical, que trabajan con una visión desafiante para el desarrollo y difusión del Rock del Ecuador para el Ecuador en primer lugar y el resto del mundo.

Rockeros: ¿doble discurso?

En la opinión de muchos, todavía hay que luchar en contra de los estereotipos difundidos en torno a la cultura rock en el Ecuador. Al ver reportajes, al asistir a un concierto en el extranjero o simplemente por conocimiento personal de alguien ligado al género en otros países, conocemos de malas experiencias vividas donde la rebeldía de los jóvenes se sale de límites y se desborda con manifestaciones de violencia.

Así como en todo el mundo, el rock en el Ecuador promueve la libertad y la independencia. Los rockeros dicen luchar contra la violencia, la represión y promueven al rock como "arte y cultura". Si bien es cierto, estos jóvenes no se despiertan para matar o destruir la ciudad. En el fondo son solo chicos que también tienen una mamá que les calienta la sopa. Las apariencias engañan ya que ellos también sufren con los problemas del país: "Tras la fachada que a veces asusta puede ser que un rockero deposite su dinero en el mismo banco que usted y comparta la misma rabia cuando el mismo banquero se escapa con la plata a Miami...", expresa Paco Salazar, un ingeniero quiteño conviviente de la juventud rockera.

Rock en acción

Típica escena en un concierto de rock: Una ola de camisetas negras se ve a lo lejos, muchas cabezas de pelo largo se agitan de arriba abajo, de un lado a otro. Aplausos, gritos de ovación y de repente se "arma" el mosh (pogo). Este "baile" común entre las tendencias del rock consiste en saltos en círculo y golpes entre los participantes, a veces con intención y otras veces por accidente entre unos y otros al ritmo de la música. Cabe destacar que la intensidad de éste varía de un estilo a otro: el mosh de un Heavy Metal no será igual al mosh de un Hardcore. De todos modos en la opinión de los asistentes, cualquier tipo de mosh sirve para desestresarse y olvidarse de los problemas, aún a costa de peligrosos golpes, caídas y magulladuras.

Este afán de moshear puede ser el causante de la asociación que se hace comúnmente entre el rock y la violencia, además de la influencia de las drogas y el alcohol para su origen en un concierto. “Eso ya estaba aquí cuando yo nací, no tuve que ir a un concierto para conocerlo", asegura Xavier Erazo de Traumazine. Es curioso apreciar en los rockeros un rechazo masivo a las corridas de toros y represiones "supuestamente legales" y manifestaciones "supuestamente pacíficas", donde afirman "hay mucha más violencia que en un concierto". Pero hay que reconocerlo: en un concierto de rock se da una actitud permisiva al alcohol y a las drogas. Causa de este problema es en parte la ausencia de control en el ingreso de los asistentes. A pesar de la presencia de la ley, muchos jóvenes rebasan los límites llegando a un estado de total embriaguez más que de intoxicación por drogas. "Es que los jóvenes somos el alimento del sistema y los cerdos (chapas –policías-) sus esclavos y su más baja representación", comenta Felipe Orgaz del grupo quiteño Tandacuchi; el rechazo al control policial violento y represivo es general y es por esta razón que hasta los mismos guardianes del orden teman tomar parte en dicho control por amenaza de un ataque masivo en su contra por parte de los asistentes que como amantes del rock se "acolitan" fielmente entre sí.


Otro problema constante es el de la rivalidad que existe entre los adeptos a las diferentes tendencias del género, que van desde agresiones físicas hasta sabotear un concierto, pero éstas no son frecuentes y los propios rockeros están tratando de solucionar sus discrepancias promoviendo el respeto mutuo mediante conferencias organizadas para este fin como las del "Movimiento Pro Libertad Artística y Juvenil" cuyo objetivo se centra en superar la paradoja de que en la era de las comunicaciones prevalezca la incomunicación y el discernimiento acerca de lo que hacen los jóvenes para divertirse y expresarse.

El Rock en el Ecuador y su futuro

La contracultura del rock en el país se ha desarrollado lo suficiente como para echar hondas raíces en los jóvenes y para advertir a los adultos que no se desvanecerán tan fácilmente. El rock como género se originó como una rebelión, una necesidad de expresión y sus estilos en cambio nacieron por necesidad de comunicación de nuevas ideas.

Para hablar de un legítimo movimiento son necesarias tres cosas:
· Principio de identidad:
Responde a la pregunta: ¿Quién soy?
· Principio de oposición:
Se interpreta: ¿Contra qué lucho?
· Propuesta clara:
En conclusión: ¿Qué quiero?

El movimiento rockero es joven y emprendedor, lucha contra la injusticia social, el estancamiento, el sistema, y quiere un cambio profundo. Puede que logre su ideal. Pero, ¿el fin justifica los medios? Sin embargo, también puede pasar que el fenómeno muera cuando los ahora jóvenes se conviertan en adultos, pero asegurar algo así es tan difícil como prevenir un terremoto.

Conclusiones y recomendaciones

· Dentro de los objetivos de la realización de esta monografía se incluye el hecho de ayudar a la gente a comprender que gustar del rock no significa gustar del alcohol, drogas, cultos satánicos, etc. Busca tratar de hacerles conocer hechos, datos específicos y verdaderos para aclarar ciertos comentarios muchas veces infundados, que son producto de la imaginación de muchas personas que no conocen y no se preocupan tampoco por informarse adecuadamente antes de emitir un juicio. Esta opinión constituye también la opinión de los adeptos a este movimiento, quienes claramente, defienden la idea anteriormente expuesta y no ven la necesidad de escuchar rock solamente para justificar la práctica de estos vicios entre los jóvenes. Esta es su teoría, sin embargo, es evidente que no está respaldada.

· No se puede ignorar los excesos que se aprecian en un espectáculo de rock: chicos y chicas en estado de embriaguez, bajo influencia de drogas o creando violentas disputas. Este comportamiento lamentable, de acuerdo a las observaciones realizadas depende del estilo que prevalezca en la presentación. Mientras que en un concierto de Heavy Metal se aprecia un mayor consumo de bebidas alcohólicas, en uno de Hardcore o Punk los jóvenes optan por las drogas, especialmente la marihuana, volviéndolos a su vez violentos y propensos a reacciones impulsivas.

· En general, la visión de muchos rockeros entrevistados coincide en acotar que este tipo de conducta no depende directamente del tipo de música que uno escuche, también entran al juego valores de formación desde su nacimiento. Por ello es necesario informarse bien antes de emitir juicios críticos.

· Si bien es cierto, el rock no es 100% malo pero tampoco es 100% bueno. Mientras que la mayoría de la gente que externamente observa este movimiento considera a los rockeros como delincuentes juveniles o drogadictos, los personajes inmersos en el rock, que participan activamente de él, consideran a esta cultura como una cultura de liberación. Constituye el refugio de muchos jóvenes que se identifican con este género, que lo siguen por considerarlo un medio de alejarse de su dura realidad familiar, económica y hasta política del país luchando en contra de toda injusticia.

Por: Krammer & Wargo | Cátedra | Comentarios (0) | Referencias (0)

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